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Un restaurante exclusivo para nuestras suites. 
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Piscinas
Disponemos de una gran piscina exterior con un diseño moderno y adaptado a nuestro entorno.
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Restaurante Moorea
Gastronomía selecta para los paladares más exigentes.
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Restaurante Bora Bora
Exclusivos cocteles, comidas y Gastronomía selecta para los paladares más exigentes. cenas al aire libre disfrutando de la brisa del mar.
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Actividades
Cada día actividades para toda la familia. Entretenimiento, diversión y risas constantes.
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Solarium
Gran zona de tumbonas al lado de la piscina y mirando al mar.
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Mini Club
Los más pequeños tienen su espacio exclusivo reservado en el Mini club ¡se lo pasan tan bien!
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Inicio Blog Vacaciones multigeneracionales: viajar con abuelos y niños sin estrés
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Viajar con abuelos y niños es una de esas ideas que suena muy bien en casa.Viajar con abuelos y niños es una de esas ideas que suena muy bien en casa. Y que, con la planificación adecuada y el lugar correcto, también lo es en la práctica. El truco no está en organizarlo todo al milímetro. Está en elegir un sitio donde cada generación encuentre su espacio sin que nadie tenga que renunciar a nada.

Hay un tipo de viaje que no se planifica de la misma manera que los demás. No porque sea más complicado, sino porque tiene más capas. Más ritmos distintos. Más necesidades que encajar. Viajar con abuelos y niños al mismo tiempo es, en el fondo, una prueba de convivencia en miniatura. Y también, cuando sale bien, uno de esos recuerdos que permanecen durante años sin que nadie los tenga que forzar.

El reto no es logístico. Es de velocidad. Los abuelos van a un ritmo. Los niños, a otro completamente distinto. Y los adultos en medio intentan que todo encaje sin que nadie quede descolgado ni nadie se sienta sacrificado. Eso se consigue, pero no por arte de magia. Se consigue cuando el lugar en el que os alojáis hace la mayor parte del trabajo.

UN RITMO PARA CADA UNO, UN ESPACIO PARA TODOS

Lo primero que hay que aceptar en un viaje multigeneracional es que no todos van a querer hacer lo mismo a la misma hora. Y eso no es un problema. Es la normalidad.

El abuelo puede tomarse el café tranquilamente mientras los niños ya llevan veinte minutos en la piscina. La abuela prefiere leer a la sombra mientras los padres se dan un baño. Nadie tiene que esperar a nadie ni renunciar a nada. Cuando el alojamiento tiene ese espacio físico donde cada uno puede estar a su manera sin alejarse del grupo, la convivencia deja de ser un esfuerzo y se convierte simplemente en estar juntos. Que es lo que se venía a buscar.

LO QUE LOS NIÑOS RECUERDAN DE SUS ABUELOS EN VACACIONES

Hay algo que los niños recuerdan de este tipo de viajes que no tiene que ver con las excursiones ni con los lugares visitados. Recuerdan el tiempo compartido sin agenda. La partida de cartas después de cenar. El abuelo enseñándoles algo en la orilla del mar. La abuela contando una historia que nadie había oído nunca en casa.

Eso ocurre cuando hay margen. Cuando nadie va con prisa. Cuando el destino invita a quedarse en el mismo sitio un rato más de lo previsto, sin sentir que se está perdiendo algo. Un hotel frente al mar, con todo lo necesario a mano, es precisamente el escenario donde ese tiempo se abre de forma natural. No hace falta salir a buscarlo. Aparece solo.

COMODIDAD NO ES UN LUJO, ES UNA CONDICIÓN

Para que un viaje multigeneracional funcione, la comodidad no puede ser opcional. No se trata de capricho. Se trata de que un abuelo con rodillas cansadas no tenga que caminar kilómetros para llegar a la playa. De que los niños tengan donde descargar energía sin que los adultos estén en tensión constante. De que las habitaciones sean lo suficientemente cómodas para que el descanso sea real y no una concesión.

Cuando esas condiciones están, el resto fluye. Las comidas son más tranquilas. Las tardes se alargan de forma agradable. Nadie se va a la cama con la sensación de haber sobrevivido al día. Y eso, en un viaje con tres generaciones, es bastante más de lo que parece.

LA PARTE QUE NADIE CUENTA DEL VIAJE CON ABUELOS

Lo que rara vez se dice es lo que significa para los abuelos este tipo de escapada. No están de fondo. Están en el centro. Son los que los nietos buscan por la mañana, los que deciden si hoy se baja a la playa o se queda en la piscina, los que tienen la última palabra en el helado de después de comer. Ese protagonismo no se puede dar en el día a día habitual. En vacaciones, sí.

Y para los padres, hay algo silencioso pero poderoso en ver a sus hijos con sus propios padres. En ese cruce de generaciones que solo ocurre cuando el tiempo y el espacio lo permiten. Esos momentos no se organizan. Simplemente pasan, cuando las condiciones están bien dadas.

PRIMERA LÍNEA DE MAR: UNA VENTAJA QUE LO SIMPLIFICA TODO

Hay algo que simplifica enormemente la logística de este tipo de viaje: que el mar esté ahí, sin más. Sin desplazamiento. Sin aparcar. Sin calcular si los abuelos podrán llegar andando.

El Hotel Tahití Playa está en primera línea de mar en la Costa de Barcelona. Piscina, playa, terraza. Todo en el mismo radio. Para una familia multigeneracional, esa cercanía no es un detalle menor. Es lo que permite que cada uno encuentre su sitio sin que nadie tenga que ceder más de lo razonable. Los niños tienen donde moverse. Los abuelos tienen donde descansar. Y los padres tienen, por fin, donde soltar un poco.

Reserva ahora tu próxima escapada en familia en el Hotel Tahití Playa y deja que tres generaciones encuentren su propio ritmo frente al mar.

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