Seguro que tienes en la cabeza esa imagen de "salir en bici de vacaciones": despertador a las siete, carretera todavía vacía y la luz gris de primera hora. Y luego está la realidad: tú, que prefieres el café con calma, un desayuno sin prisa y salir a pedalear cuando el sol ya lleva un rato despierto.
En el Hotel Tahití Playa creemos firmemente en la segunda opción. Sabemos que el Maresme no se va a ningún sitio a media mañana, y que una ruta en bici puede ser igual de buena, o mejor, si la empiezas cuando a ti te apetece y no cuando toca.
NO HACE FALTA MADRUGAR PARA DISFRUTAR DEL MARESME
El Maresme tiene algo que lo hace especialmente agradecido para la bicicleta: junto a la costa, el terreno es mayoritariamente llano, así que la salida depende menos de la hora que de las ganas. A media mañana el tráfico ya se ha calmado, la luz es mejor para ver el paisaje y, en otoño, tampoco hace el calor que obliga a salir al amanecer.
Santa Susanna es un punto de partida cómodo para esto. Sales de nuestro hotel, tomas el camino junto al mar y decides sobre la marcha cuánto quieres alejarte… porque aquí no hay ninguna ruta "oficial" que haya que completar entera.
¿BICI DESPUÉS DE DESAYUNAR? PERFECTO
"¿A qué hora salimos?" "Cuando terminemos el café." "Me parece bien."
Así de simple puede ser la negociación. Nadie tiene que convencer a nadie de levantarse antes de hora, y nadie se queda con la sensación de haberse perdido lo mejor del día por dormir un poco más.
Si eres de los que madrugan de forma natural, por supuesto, también puedes salir temprano. La ruta no cambia; solo cambia quién la disfruta y a qué hora.
EL MAR COMO COMPAÑERO DE RUTA
Buena parte del recorrido va pegado al litoral, así que el Mediterráneo aparece y desaparece según el tramo, pero nunca queda muy lejos. Hay momentos en los que pedaleas con el mar a un lado y otros en los que el camino se aleja un poco antes de volver a encontrarlo.
Es un paisaje que no cansa, precisamente porque cambia sin dejar de ser reconocible: siempre vuelves a ver el agua, aunque hayas elegido un camino distinto al de la ida.
CUANDO LA RUTA SE CONVIERTE EN EXCUSA PARA PARAR
Nadie ha dicho que haya que llegar a ningún sitio en concreto. Hay quien para cada veinte minutos porque ha visto algo que merece una foto, y quien no para nunca porque está demasiado a gusto pedaleando para interrumpirlo.
Las dos formas de hacer la ruta son igual de válidas.
Al final, muchas de estas salidas se recuerdan menos por los kilómetros que por esa parada improvisada a media mañana, con las bicis apoyadas junto a la playa y nadie mirando el reloj.
VOLVER CON HAMBRE DE SOBRA
Después de pedalear sin prisa, vuelves con hambre de verdad, y ahí empieza la otra parte del plan: una comida tranquila, quizá un rato en la piscina para las piernas cansadas, y la sensación de haber hecho algo activo sin que el día gire entero alrededor de un horario.
No hacía falta el despertador a las siete. Solo las ganas de salir, en algún momento de la mañana, a ver el Maresme desde el sillín.
Reserva tu escapada en el Hotel Tahití Playa y descubre el Maresme en bici, al ritmo que de verdad te apetezca.
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