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Disponemos de una gran piscina exterior con un diseño moderno y adaptado a nuestro entorno.
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Gastronomía selecta para los paladares más exigentes.
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Restaurante Bora Bora
Exclusivos cocteles, comidas y Gastronomía selecta para los paladares más exigentes. cenas al aire libre disfrutando de la brisa del mar.
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Actividades
Cada día actividades para toda la familia. Entretenimiento, diversión y risas constantes.
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Solarium
Gran zona de tumbonas al lado de la piscina y mirando al mar.
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Los más pequeños tienen su espacio exclusivo reservado en el Mini club ¡se lo pasan tan bien!
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Inicio Blog Lo que no olvidarás de estas vacaciones no estará en ninguna foto
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Hay momentos de las vacaciones que no llegas a fotografiar. No porque se te olvide, sino porque estás disfrutando viviéndolos. La taza de café que sigues sosteniendo mientras tu hijo te explica algo con mucho entusiasmo y muy poca coherencia. El silencio de media tarde junto a la piscina, cuando parece que el tiempo se ha detenido de verdad. Ese paseo al atardecer en el que nadie tiene prisa porque, por una vez, no hay ningún sitio al que llegar. Esos son los momentos. No los monumentos ni las excursiones perfectamente planificadas. Lo que hace que unas vacaciones en familia sean buenas de verdad suele caber en escenas muy pequeñas.

Hay momentos de las vacaciones que no llegas a fotografiar. No porque se te olvide, sino porque estás disfrutando viviéndolos. La taza de café que sigues sosteniendo mientras tu hijo te explica algo con mucho entusiasmo y muy poca coherencia. El silencio de media tarde junto a la piscina, cuando parece que el tiempo se ha detenido de verdad. Ese paseo al atardecer en el que nadie tiene prisa porque, por una vez, no hay ningún sitio al que llegar.

Esos son los momentos. No los monumentos ni las excursiones perfectamente planificadas. Lo que hace que unas vacaciones en familia sean buenas de verdad suele caber en escenas muy pequeñas.

 

EL DESAYUNO SIN RELOJ

Aquí empieza todo. En el desayuno. No en el que te tomas de pie mientras buscas las llaves, sino en el otro: el que ocurre despacio, con la mesa llena, con alguien pidiendo más zumo y sin que a nadie le importe la hora.

Hay algo que cambia en la familia cuando el desayuno se convierte en un momento y no en un trámite. Los niños hablan de lo que soñaron. Los mayores terminan las frases. Alguien propone un plan, otro lo descarta, y al final todos acaban de acuerdo con algo completamente diferente. Eso, con el mar Mediterráneo de fondo y la luz intensa de la mañana, es difícil de mejorar.

El desayuno en la terraza es, probablemente, el momento menos valorado de unas vacaciones. Y también uno de los que más se recuerdan.

 

LA TARDE DE PISCINA, ESA QUE NUNCA ACABA

La tarde de piscina tiene su propio ritmo. Empieza con alguien que dice "venga, vamos" y acaba mucho más tarde de lo previsto, con el sol ya bajo y todos un poco más tranquilos de lo que estaban.

En medio pasan cosas. El pequeño intenta aprender a tirarse de cabeza por décima vez. Alguien lee dos páginas de un libro que lleva meses sin abrir. Hay una conversación entre adultos que se va por las ramas y no se sabe dónde puede terminar. Y hay también, inevitablemente, un rato en que todo el mundo está haciendo sus cosas y nadie necesita nada, solo estar presente, una forma muy particular de descanso que solo ocurre en vacaciones.

No hace falta que la tarde sea perfecta. Solo que no haya prisa. Eso es suficiente.

 

EL PASEO AL ATARDECER QUE NADIE TENÍA PLANEADO

Casi siempre surge solo. Alguien dice "¿salimos un rato?" y de repente estáis todos caminando junto al mar sin un destino claro. Los niños van por delante, o se quedan atrás recogiendo algo del suelo, o desaparecen un momento y reaparecen con una nueva pregunta extraña.

El atardecer en la Costa de Barcelona tiene algo que invita a hablar de otra manera. Sin mesa de por medio, sin pantallas, sin el ruido habitual. Las conversaciones salen distintas. Más largas. Más reales. A veces son triviales y a veces no tanto, pero todas tienen algo en común: ocurren porque hay tiempo y espacio para que ocurran.

Ese paseo, que no durará más de cuarenta minutos, es el tipo de recuerdos al que los niños volverán cuando sean mayores. No saben explicar por qué. Pero lo recuerdan.

 


LO QUE OCURRE CUANDO SE QUITA LA PRESIÓN

Las vacaciones en familia tienen fama de ser agotadoras. Y a veces lo son, claro. Pero hay una versión diferente, la que ocurre cuando el entorno lo pone fácil: cuando no hay que organizarse demasiado, cuando el mar está cerca, cuando el hotel funciona bien y los niños tienen donde estar y divertirse.

Entonces aparece algo que en el día a día escasea: la presencia, el aquí y el ahora. No la presencia forzada del "dejad los móviles y atendedme", sino la que surge sola cuando no hay nada urgente que resolver. Estáis ahí, juntos, sin más agenda que la de disfrutar cada momento, cada segundo del día.

Y en ese espacio, sin que nadie lo haya planeado, suceden los momentos de los que luego hablará alguien en la sobremesa de Navidad. "¿Te acuerdas de aquel verano?"


POR QUÉ EL ENTORNO IMPORTA MÁS DE LO QUE PARECE

La facilidad no es un lujo menor. Es, en realidad, lo que permite que todo lo demás ocurra. Cuando el alojamiento está bien situado, cuando no hay que coger el coche para llegar al mar, cuando los espacios son cómodos y la logística no consume energía, la familia puede dedicarse a lo importante: estar, compartir, vivir.

El Hotel Tahití Playa está en primera línea de mar en la Costa de Barcelona, frente al Mediterráneo, y dedicamos todos nuestros esfuerzos en convertir tu estancia y la de tu familia en momentos para recordar. El mar está ahí, justo enfrente. La piscina también, la diversión, los juegos, los momentos de paz, el relax, los paseos… Todo eso y mucho más, te espera cada mañana, al despertarte para vivir, junto a tu familia, unas vacaciones de ensueño. 

Reserva ahora tu próxima escapada en familia frente al mar en el Hotel Tahití Playa y deja que los pequeños momentos surjan solos.

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