Hay días de octubre que consiguen despistarnos. Sales por la mañana esperando encontrar un ambiente más otoñal y, unas horas después, estás buscando las gafas de sol y pensando que quizá todavía no era el momento de guardar el bañador. En Santa Susanna, el final de temporada puede regalar jornadas así: temperaturas agradables, el Mediterráneo delante y muchas menos ganas de encerrarse de las que sugiere el calendario.
En Hotel Tahití Playa vivimos estas últimas semanas con una sensación diferente. Sabemos que la temporada se acerca a su final y quizá por eso apetece aprovechar un poco más cada mañana al sol, cada paseo junto al mar y esos ratos al aire libre que dentro de unas semanas empezaremos a echar de menos.
OCTUBRE TAMBIÉN NOS REGALA DÍAS DE SOL
Pensar en octubre no significa necesariamente pensar en abrigo. En la Costa de Barcelona todavía podemos encontrar días agradables que invitan a estar fuera, especialmente durante las horas centrales. El sol ya no es tan intenso como en verano y precisamente por eso sentarse en una terraza, caminar por la playa o pasar un rato al aire libre puede resultar especialmente agradable.
El ambiente también es distinto al de julio o agosto. Santa Susanna recupera un ritmo más tranquilo y la playa ofrece otra imagen. Hay espacio para caminar junto al Mediterráneo, detenerse frente al agua o salir sin saber cuánto rato estaremos fuera.
Eso sí, octubre también puede ser juguetón y el tiempo puede cambiar de repente, así que la chaqueta ligera tiene que tener un hueco en tu maleta… junto al bañador.
¿EL BAÑADOR EN LA MALETA?
Hay quien llega a Hotel Tahití Playa en octubre convencido de que la piscina la disfrutará únicamente desde la tumbona. Después se sorprende con uno de esos mediodías soleados y empiezan las dudas.
“¿Nos metemos?”
“¿Seguro?”
“Venga, tú primero.”
Quizá alguien termine dentro del agua mientras el resto observa desde fuera intentando decidir si seguirle. O quizá el plan sea simplemente buscar un sitio al sol y quedarse allí un buen rato. No hace falta convertir el baño en un reto ni demostrar quién aguanta mejor la temperatura del agua.
La piscina exterior continúa formando parte del paisaje del hotel durante estos últimos días de temporada y, cuando el tiempo acompaña, también de los planes. Y si ese día no apetece bañarse, el Mediterráneo sigue estando a unos pasos para caminar por la orilla y disfrutar de una mañana diferente.
CUANDO APETECE QUEDARSE UN RATO MÁS FUERA
Las tardes de octubre tienen una luz distinta. El sol empieza a bajar antes que en pleno verano y la temperatura cambia cuando avanza el día, pero precisamente eso hace que las horas agradables se aprovechen de otra manera.
Puede que después de comer todavía apetezca quedarse en la terraza. O acercarse de nuevo a la playa antes de subir a la habitación. Quizá el paseo que iba a durar veinte minutos termine alargándose porque se está bien fuera y todavía no hay ninguna razón para regresar.
Son decisiones sencillas que no necesitan planificación. Miras el cielo, disfrutas de la brisa… y decides qué hacer en ese momento. Durante estas últimas semanas de temporada, muchas veces el mejor plan empieza exactamente así.
EL MEDITERRÁNEO CAMBIA, PERO SIGUE AHÍ
Visitar Santa Susanna en octubre permite conocer una versión diferente de la costa. El mar ya no está asociado únicamente al baño y a las largas jornadas de playa. También puede ser el paisaje del que disfrutar mientras desayunas, el lugar por el que salir a caminar por la mañana o ese sitio al que acercarse una última vez antes de que termine el día.
En nuestro hotel tenemos la playa justo delante, así que no hace falta organizar una excursión para disfrutarla.
Quizá esa sea una de las grandes ventajas de disfrutar de una escapada en estas fechas. No intentar reproducir unas vacaciones de agosto en octubre, sino disfrutar de lo que octubre ofrece cuando el tiempo acompaña: otra temperatura, otro ritmo y una costa mucho más tranquila.
ANTES DE DESPEDIR LA TEMPORADA
Cada semana de octubre nos acerca un poco más al final de temporada. Todavía quedan desayunos frente al mar, paseos por la playa, tardes al aire libre y, con un poco de suerte, algún baño para quienes no estén dispuestos a guardar el bañador todavía.
No podemos prometer que todos los días serán de sol ni que el agua tendrá la temperatura de agosto. Octubre tiene sus propias reglas. Pero quizá precisamente ahí esté parte de la gracia: levantarse, abrir la ventana y descubrir que delante espera uno de esos días en los que todavía apetece pasar muchas horas fuera.
Reserva tu última escapada de la temporada en Hotel Tahití Playa y disfruta de esos días de octubre en los que el Mediterráneo nos enamora cada día un poco más.







